Fuimos el domingo a ver a los corredores del Maratón Lala, el plan era apoyar a un compañero de trabajo que bueno, le dio un calambre y no vimos cuando pasó.
Me solté tomando foto en el km. 42, en verdad que es una prueba extenuante, aunque el negrito que llegó en primer lugar parecía que estaba en un día de campo.
El clima al parecer se vio cooperativo con los corredores porque el día amanecio nublado y con poco calor.
Se vio de todo, desde el que se llevó a su perro, a los adultos mayores, los enmascarados, hubo dos personas que me llamaron la atención, uno que no tenía una mano y otro que no tenía las dos manos, recibieron muchos aplausos.
Mi imagen favorita… El Spiderman !!!
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| De Maraton LALA 2010 |
Aqui pueden ver las fotos, y si quieren alguna, solo tienen que pedirla en un comentario.
Difícilmente yo podría ser director de un museo de arte moderno, simplemente porque no logro ver nada de arte en muchas obras que considero adefesios; algunas, realizadas mediante la técnica de arrojar calderos de pintura sobre un lienzo; otras, simples pintarrajos que cualquier chimpancé podría haber realizado igual o mejor. Sin embargo otro muchos las consideran elevadas expresiones artísticas. Pero eso da un indicio de lo variopinto que es el gusto y la opinión humana.
Hasta hace muy poco, las llamadas Bellas Artes eran seis: arquitectura, escultura, pintura, música, declamación y danza. La declamación incluye la poesía, y con la música se incluye el teatro. Esa es la razón por la que el cine es llamado a menudo hoy, el séptimo Arte. Pero en España, siempre buscando la innovación, han agregado otra, quizás el octavo arte: el toreo, la fiesta brava o las corridas de toro. Porque darle a un torero la medalla a las Bellas Artes es algo que no solo me ha producido un asombro supino, sino diarrea.
Estamos en medio del debate en el Parlamento Catalán por la abolición o no de las sangrientas corridas de toros. Yo no creo que nadie piense que se trata de un debate sobre nacionalismos, mucho menos sobre ninguna identidad nacional. Es un debate de naturaleza moral que, por lo tanto, debe ir más allá de consideraciones económicas ni otros remilgos. Porque si hay algo que dé de comer a cientos y miles de personas y sea de peso significativo en la economía a nivel mundial, mucho más que unos pocos criadores de toros de lidia, unos pocos toreros y unos pocos empresarios de la fiesta brava, lo es la trata de blancas y la producción y tráfico de drogas; pero está moralmente condenado y legalmente prohibido.
Me parece que no hay punto de acuerdo posible entre taurófilos y taurófobos, y todo esfuerzo por lograrlo es inútil. Lo lamentable son los pobres argumentos que se utilizan para la defensa de la afición. A este respecto, en un artículo de Manuel Peris Vidal, (firmado en Valencia el 06/03/2010) y publicado en el diario El País- 09-03-2010 con el título Debate taurino, se dice:
«Es vergonzosa la frivolización que se hace sobre la cuestión de los toros y la escasa capacidad de argumentación, raciocinio y comprensión de algunas personas con altos cargos de responsabilidad.»
«…Mariano Rajoy como Esperanza Aguirre han argumentado sobre el tema que a nadie se le obliga a ir a ver una corrida de toros. Sorprende su bajo nivel argumentativo.»
«Lo que se está debatiendo aquí es si lo que ocurre en la plaza de toros es una tortura premeditada, con un fin lúdico y con un maltrato innecesario del animal. Según el razonamiento de los dirigentes del PP, si alguien asesina a una persona en un recinto privado, podría excusarse diciendo: nadie le ha obligado a entrar en ese recinto. Lamentable.»
A esto yo añadiría que a nadie lo obligan a ir a una pelea de perros, ni a peleas a muerte entre personas, pero unas y otras están prohibidas… aunque en la clandestinidad se sigan haciendo. ¿Permitirían la pelea de un hombre contra un perro? Porque los enfrentamientos a muerte entre hombres y entre hombres y bestias fueron una tradición y un espectáculo de masas durante milenios.
En el mismo artículo María Luisa Arenzana Magaña. (Logroño, La Rioja.) dice:
«La tradición o el que algo se haya hecho toda la vida no supone ninguna justificación al hecho de causar sufrimiento y muerte a un ser con capacidad para sentir. Esto queda claro cuando hablamos de seres humanos. El que tradicionalmente hayan existido las guerras y la criminalidad no impide que sigamos luchando por la no violencia.»
Este debate social, de profunda índole moral, entre taurinos y anti-taurinos no es nada nuevo, y no terminará aquí, cualquiera sea el resultado que se obtenga en el Parlamento Catalán, quien no tiene la última palabra en esto. Durante las intervenciones que se han realizado ante los parlamentarios, debo destacar cuatro:
El etólogo Jordi Casamitjana, experto en comportamiento animal, desmontó los argumentos de los que defendían que el toro no sufría. Describió los cuatro elementos en los que se descubre el sufrimiento del toro:

- los gestos, con la boca abierta y los ojos cerrados;
- la expresión facial “que indica un sufrimiento fisiológico y cansancio”;
- la expresión verbal, con unos gritos “que demuestran claramente el sufrimiento animal”;
- y la no verbal, con gestos que denotan que, en su sufrimiento, el animal intenta huir.
Los indicadores nos demuestran -dijo Casamitjana-, que el toro sufre tanto psicológicamente como físicamente.
El filósofo Jesús Mosterín, quien argumentó: «Hemos salido de la edad de piedra porque hemos ido rompiendo contradicciones. Las corridas de toros y correbous son salvajadas universalmente abominadas. A los países que no somos africanos, nos escandaliza que se corte el clítoris a las mujeres, mientras a todos los que no son de España, Francia o México les escandaliza mucho que se siga haciendo un espectáculo público del sufrimiento de los animales. El maltrato a la mujer también es una tradición, pero se está combatiendo. También son tradición los secuestros en Colombia o en Palermo. La tortura es más grave incluso que la muerte. Y hacer de la tortura un espectáculo, es más grave aún.»
Por su parte, la escritora Espido Freire dijo:
Para mi no existe ninguna diferencia entre los toros y otro tipo de espectáculos de maltrato animal.
Yo tampoco veo diferencia alguna.
Debo decir que yo no persigo a fumadores ni a taurófilos. Con los fumadores lo tengo más sencillo; simplemente no me fumen al lado y estaremos bien. Y no es cuestión de que sea yo el que me vaya si ya estaba primero. En cuanto a los toros la cosa no es tan sencilla, porque no se reduce a que yo no vaya a una corrida (que no voy) y punto. Sé que se está maltratando a un animal para el entretenimiento de otros, y debo hacer algo para evitarlo.
Para concluir, yo me adhiero total y absolutamente, sin reserva alguna, a las palabras dichas por Jorge Wagensberg en su intervención ante el Parlamento Catalán, ya que traducen, con gran simpleza, todo lo que conlleva el sentimiento proteccionista animal:
No es admisible un espectáculo que requiera el sufrimiento de un ser vivo
Punto y final.
Me ha llegado por email un artículo que se dice escrito por Francisco González Ledesma, periodista y escritor, y que, supuestamente, fue publicado en el diario español El País, sin especificar la fecha, y que yo no he podido encontrar para su verificación. No obstante, dadas las opiniones y confidencias expresadas por quien alega conocer el mundillo del toro y todos los entretelones de las corridas, desde niño, les dejo el enlace para que lo lean.
Parafraseando a Mae West sobre que las mujeres buenas van al cielo y las malas a todas partes, después del 8-M se celebra esta fecha tan señalada.
«Sólo el azar del encuentro garantiza la necesidad de lo pensado», opina Deleuze. Y lo ideado innecesario desahucia el desencuentro de la contingencia humana.
Son esos tipos que no dejan de zumbarnos todo el día como si fueran abejorros gordos. Este es su día. No pican pero dan una lata que ni te imaginas.
Todo éxito esconde un fracaso porque no permanece. Sólo la muerte gana eternamente.
Es decir que te hacen la hipótesis de cuanto vas a gastar y te cobran más.
Es un día de concienciación. Debemos apoyar una candidatura para que le den el premio Nobel a la justicia social a la SGAE y que luego desaparezca por fin.
Cada vez que instalaba alguna actualización del kernel me aparecía una nueva entrada en mi menú de grub. Esta bien cuando son una o dos, pero después de un rato se empiezan a acumular y eso no me gusta.
Antiguamente bastaba con editar el archivo de configuración de grub para eliminar las entradas extras, pero con esta nueva versión de grub no es tan sencillo.
La solución me llegó gracias a una opción de Ubuntu Tweak que tiene la opción de limpiar kernels.
En realidad es muy sencillo, selecciono la opción limpiador de paquetes y luego limpiar kernels, claro que primero hay que desbloquear la opción tecleando la contraseña de root.
Solito se encarga de hacer lo necesario, no solamente me quita las entradas de grub, también borra los archivos que no se están usando y ahorro un poco de espacio.
Como muy probablemente se habrán movido las opciones del menú de grub, con el Administrador de arranque lo vuelvo a acomodar a mi gusto.
No dejen de darle un vistazo a Ubuntu Tweak, tiene opciones muy interesantes.
Invitado por un compañero de instituto, la primera vez que pisé aquella sala con suelo de madera y cuadros surrealistas que me recordaban a Dalí, mi timidez me hizo sentirme más pequeño, rodeado de gentes que hablaban y discutían sobre la creación artística. Sentadas o recostadas sobre varias ‘chaise-longue’ aquellos personajes pertenecían a un mundo, hasta entonces, sólo conocido por los libros.
La cita era los viernes, día de permiso extra para volver más tarde a casa, y aquello era una isla en mi vida estudiantil. Esperaba el fin de la semana con anhelo para poder leer algo que hubiera escrito y someterme a los comentarios, condescendientes por qué no, de los personajes que por allí pululaban y a quienes escuchaba, con asombro, contar sus experiencias vitales, sus reflexiones sobre libros y discos desconocidos para mí. Al fin no estaba sólo en el camino que emprendí.
Son esos días propios cuando uno se mete en un berenjenal y se escalabazina la cabeza para salir de ahí. Entonces dice qué cebolla soy, si todo esto me importa un pimiento por qué ponerme como un tomate.
Todo comenzó comezo con este Buzz de @Toro.
En el aparece una modelo de El siglo de Torreón con algunas imperfecciones en el rostro, y como un gimpazo no se le niega a nadie, siguiendo las indicaciones de este video tutotial de tatica ( Gimp100Podcast nº4: Piel de porcelana / Porcelain Skin ) este fue el resultado.
Después del retoque le aplique el filtro Van Gogh (LIC)
Siguiendo con el lema de “Un gimpazo no se le niega a nadie”, este es el resultado de un retoque digital a nuestra maestra Elba Esther Gordillo,
¿A poco no se ve mejor?
A la gente que me rodea, en general, les importa un bledo que tenga un ‘blog’, acostumbrados a lo tangible de mí persona, siente poca curiosidad por la expresión virtual en la que me proyecto a diario.
Si alguien me hace un comentario en persona es casi anecdótico, lo hace más por amistad que por el interés de conocer lo que publico. Incluso quienes solían mostrar alguna curiosidad por lo que escribía en papel, plantean bastante resistencia a este nuevo formato.
Es así, en esta realidad poliédrica que somos, Internet, las bitácoras y las nuevas tecnologías, han añadido una cara más a la persona que somos.
Aquejados del síndrome de la compra compulsiva, las consultas de Salud Mental están llenas de pacientes que han desarrollado una enfermedad que si no acaba con ellos lo hará con sus ahorros. Es un día para ayudarlos a no caer en la tentación y que puedan desarrollar el síndrome de ansiedad consumidora.
Fruto de estos días perrunos, este espacio negro y de humor, también tiene su día negro de inspiración. Entre la crisis y el resfriado estamos aviados.
Van más de cinco años que este inquilino se alojó en la bitácora ‘El día que estés muerto sabrás cuánto te quieren’. Un lustro en el que me he sentido a gusto en un habitáculo a veces burbuja, a veces máquina del tiempo y, a veces, cápsula espacial con la que viajar por el ciberespacio. Internauta de las palabras y de los amigos que visitan la ‘casa’, un día pensé que había pasado el tiempo suficiente como para darle unas manos de pintura y renovarse a la vez que morir día a día como destino común.
Falopio era famoso por sus trompas y cogorzas, muy diferentes a las de Eustaquio que eran como más moderadas. Eso era debido a que Falopio tenía muy mala bebida y si no que se lo pregunten a su mujer que, la pobre, tuvo que salir a la carrera más de una vez de su casa. Hoy recordamos a Falopio para entender que hay que beber con cabeza porque hay algunos borrachos que son inaguantables.
«Las palabras son pozos de agua en cuya búsqueda el decir perfora la tierra, pozos que cada vez hay que hallar y perforar de nuevo, fáciles de cegar, pero que en ocasiones van brotando también donde menos se espera», alegó Martin Heidegger. Será por ello que la pasión de la lengua sólo la entienden aquellos zahoríes incansables que se han perdido en su oficio.
Pues eso porque las inmorales es mejor hacerlas en secreto no vaya a ser que se copie el personal.
En una página de anuncios eróticos del periódico leo una cita de amor. Vuelvo la hoja y en el reverso justo de ese anuncio ojeo la palabra de Dios. Entonces me pregunto quién ha calmado más las dolencias del mundo al dar respuesta a la exasperación y la ansiedad.
Los artículos personales serán escaneados en los aeropuertos.
Es un día como para estar ausente y que ni te rocen los problemas. Tú dejas que los protagonistas sean otros y no te metas en camisas de once varas. Vamos que la cosa no va contigo. Toca mirar para otra parte y desaparecer del cuento aunque te acusen de desaparecido. De ahí procede el dicho popular «pintas menos que el padre de Blancanieves».












